La verdad sobre la marcha atrás

La marcha atrás, o coitus interruptus, es un método anticonceptivo porque si comparamos las tasas de embarazos de, por ejemplo, 100 personas que lo usan y 100 personas que no, veremos que en el grupo que ha practicado la marcha atrás, pese a haber embarazos, habrá bastantes menos que en el grupo que no ha usado nada.

Y es que el hecho de derramar menos esperma dentro de la vagina de una mujer, naturalmente, reduce la probabilidad de que uno de esos valientes peregrinos alcance la meta ovular. La cosa es esta: cuantos menos espermatozoides, menos probabilidad matemática de que haya embarazo, pero tan solo uno de ellos podría ser suficiente. Pero vamos a la carnaza, a lo que hay que saber de verdad.

¿Funciona?

Podría funcionar. Como pasa con cualquier otro método puede fallar por mal uso, pero en este caso también puede fallar tras un buen uso. Hay parejas que lo llevan usando cuatro años y les va perfectamente, y hay otras que en el primer uso no les sirve de nada. Vamos a poner algunos datos sobre la mesa. Se estima que de 100 parejas manteniendo relaciones sin protección entre 80 y 85 quedarán embarazadas. De otras 100 que usen mal la marcha atrás entre 15 y 30 quedarán embarazadas, y de un tercer grupo de 100 que usen bien el método 4 podrían ser papis y mamis. ¿4? No está nada mal, ¿no? Bueno, para llegar a esa tasa las parejas tienen que saber usarlo bien.

¿Se puede usar bien la marcha atrás?

Es complicado. Aquí la responsabilidad cae enteramente sobre el varón, y debe tener un control sobre su cuerpo muy desarrollado. Tiene que saber identificar cuándo llega al punto de no retorno de la eyaculación, y sacar el pene instantes antes de que ello suceda. Eso es difícil, porque durante la relación se está pensando en otras cosas y es muy fácil dejarse llevar por el placer y fallar a la hora de cortar la estimulación y terminar fuera. Para algunos eso no es una relación sexual completa, signifique eso lo que signifique, pero lo importante es que no se está dependiendo de algún mecanismo o recurso hormonal diseñado científicamente para evitar el embarazo. Es el amante el último y único responsable de no derramar ni una gota dentro.
Hey, ¿y qué pasa con los espermatozoides que quedan en la uretra después de la eyaculación? Es cierto. Hay aventureros que se quedan en la uretra, esperando al líquido previo de la siguiente eyaculación para empezar su particular expedición. Esto quiere decir que si ha habido una eyaculación anterior y no ha pasado el tiempo suficiente para que el espermatozoide agarrado a la uretra haya perecido, ese autoestopista puede ser suficiente para la fecundación, pese a luego eyacular fuera. Para evitar que haya pícaros por las vías se recomienda mear un par de veces y lavarse con agua y jabón, con el fin de que el organismo esté en las condiciones óptimas para que la marcha atrás tenga éxito. Sin embargo, incluso después de mear diez veces y meter el pito en aguarrás (no lo hagáis) existe la posibilidad de que haya quedado algún espermito despistado arrugando la nariz mientras trata de descifrar un mapa, aunque es poco probable.

A quién (y a quién no) se le recomienda.

Pueden usarlo parejas que lleven un tiempo juntas y a las que no les importaría quedarse embarazadas.
No a parejas de una relación esporádica porque el método no protege contra las enfermedades de transmisión sexual.
No a adolescentes porque sin la práctica necesaria no puede perfeccionarse el método, y chavales tan jóvenes aun no saben controlar su cuerpo ni son lo suficientemente maduros ni experimentados para reconocer cuando llega el momento de sacarla.
Desde luego, no a parejas para las que un embarazo sería una pesadilla.

El papel de los educadores.

La función de los educadores es dar toda la información disponible y educar para que las personas puedan hacer la elección que más se adapte a sus vidas con una base adecuada. En este caso, nos toca decir que la marcha atrás puede funcionar si se usa correctamente (alcanzando la maestría en el control corporal y limpiando y lavando las vías después de cada eyaculación), pero que aun así es menos eficaz que otros anticonceptivos como el condón o, no digamos, la píldora oral. Es importante recordar, además, que no protege contra las enfermedades.

Yo, personalmente, solo lo recomendaría a parejas estables que, aunque usen el método, no sería un inconveniente para ellas quedar embarazadas y tengan la confianza suficiente de que él puede controlar su cuerpo.

Aun y todo, en caso de querer prevenir un embarazo, siempre es mejor practicar la marcha atrás que no usar nada en absoluto.



¡Hasta pronto!

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