Vikingos y sexualidad

Los vikingos, como la mayoría de los pueblos medievales, eran seguidores del modelo del sexo único, que se basaba en la creencia de que las mujeres y los hombres representaban dos formas distintas de un solo sexo esencial, es decir, que las mujeres y los hombres compartían la misma estructura reproductiva, siendo la única diferencia que los genitales masculinos quedaban fuera del cuerpo, y los femeninos dentro. Este modelo colocaba a hombres y mujeres en un continuo dominante/sumiso del que podemos deducir quién ocupaba cada extremo. Los hombres que tomaban un rol sumiso en el sexo eran llamados blaðr, cuya traducción es difícil pero podría entenderse como afeminado. Acusar a un hombre de ser un blaðr era una ofensa seria que podía resultar en muerte, despojamiento de derechos o resultar en disputas de sangre. Por otro lado, las mujeres muy agresivas eran consideradas hvartr, o lo que entendemos como marimacho. Qué criterios utilizaban los nórdicos para decir que una mujer era demasiado masculina es un misterio, porque resulta que no era extraña la presencia de mujeres en batallas y en las violentas incursiones. Puede que Harald Cuervo de Hierro dejara a su mujer Isgrid partir cráneos con un hacha, pero ni hablar de tomar la iniciativa durante el coito. Será hvartr la tía!

Torvald, Bjorn, Sigurd, Ulric, Gotfried, Harald, Balgruf e Igmund. 

El trato de la sexualidad y el divorcio.

El sexo era importante a la hora de validar un matrimonio, sobre todo por esa idea de que las mujeres eran hombres imperfectos (modelo del sexo único), que llevaba a la conclusión de que tanto el hombre como la mujer debían llegar al orgasmo para concebir, pues la mujer también debía aportar su semilla. El acto siempre era referido en términos de “un hombre teniendo relaciones con una mujer,” siendo el hombre el hacedor y la mujer la que era hecha. Diferenciaban el acto de penetrar, sordit, y el de ser penetrado, sordinn. Este último término también podía utilizarse para insultar a otro, por cierto.

En cuanto al divorcio, en la Saga de Njal (las Sagas son acontecimientos registrados durante la colonización de Islandia durante los siglos X y XI) una mujer llamada Unn se divorcia de su marido por no estar a la altura en la cama, y le describe el problema a su padre legislador Mord con gran detalle: “no es capaz de tener relaciones de una forma placentera… su pene es tan largo que él no siente placer conmigo, y aunque lo hayamos intentado todo para encontrar ese placer, nada funciona.” Unos capítulos después, su padre Mord le dice al marido de su hija: “te ordeno que dejes ir a tu mujer por no joder con ella.” El evento muestra que la satisfacción sexual era crucial para un matrimonio legítimo y para la creación de descendencia, y que los vikingos podían y de hecho se divorciarían si hubiese problemas en el dormitorio.

Mord diciéndole al marido de su hija que nanai.

Esclavas y madurez sexual.

El comercio de esclavos fue uno de los principales filones de los vikingos y centraron la caza de mano de obra especialmente a lo largo del Volga y entre los pueblo bálticos. Las esclavas femeninas eran habituales y muy bien vistas, y los propios earls o condes e integrantes de la nobleza mantenían relaciones con ellas a sabiendas de todo el mundo. No era raro utilizar a una esclava como juguete sexual. Sin embargo, mujeres libres también podían ser concubinas, y su estatus solía ser tema de discusión en la sociedad vikinga. De hecho, era más un problema para sus posibles hijos, pues solo vástagos legítimos podían heredar. Las Sagas están repletas de bastardos siendo apartados del entorno de su padre a favor de los hijos de su mujer legítima. Las concubinas y las esposas podían hasta compartir techo, con las hostilidades que eso podía conllevar. La esposa vikinga tenía pleno control en su hogar, y en la Saga de Laxdaela aparece un caso de una mujer que obliga a su marido a enviar a su esclava irlandesa a otra granja.

Las mujeres vikingas solían casarse en la adolescencia, y a menudo con hombres mucho mayores, práctica habitual en la edad media en todo el globo. En esa misma Saga de Laxdaela una quinceañera se casa con un treintañero adinerado (se termina divorciando de él porque a él le gusta vestirse de mujer). No está claro si los vikingos veían con malos ojos el sexo premarital, pero hay ejemplos de ello en varias Sagas. En la Saga de Gisli Sursson, Gisli asesina al amante de su hermana mayor después de que este le robara su virtud y después se negara a casarse con ella, así que esto sugiere que no estaba tan mal visto si después la pareja que lo ha hecho tiene planes de casarse.

Homosexualidad.

Los vikingos tenían palabras y por lo tanto esquemas mentales sobre la actividad homosexual. Sin embargo ya que el modo de vida agrícola y pastoral requiere de la reproducción no solo para trabajar la granja sino para cuidar del progenitor en edad avanzada, solía esperarse que, por muy diferentes que fueran las preferencias personales, uno debía casarse y reproducirse igualmente. No hay ejemplos notorios de parejas homosexuales en los registros nórdicos; de hecho, la idea de vivir una existencia exclusivamente homosexual es un concepto moderno de la sociedad occidental actual. Las parejas sexuales de uno importaban poco mientras que se casara, tuviera hijos y no molestara, básicamente. Aquellos escandinavos que trataran de huir del matrimonio debido a su orientación eran castigados: al hombre que huía del matrimonio se le llamaba fuðflogi (hombre que se aleja de la vagina) y a la mujer que hacía lo propio se le llamaba flannfluga (mujer que se aleja del pene). La evidencia de las Sagas muestra que la homosexualidad masculina se trataba de dos formas: no había nada extraño o vergonzoso en mantener relaciones con otro hombre si se cumplía un rol activo. Lo deshonroso era cumplir el rol pasivo.

Sin embargo, lo que cuentan las Sagas hay que mirarlo con lupa y cogerlo con pinzas, porque reflejan el modo de vida de la sociedad nórdica después de haber sido expuesta a los efectos del Cristianismo y su moral (baja edad media). Los mitos y leyendas vikingas de la alta edad media (periodo pagano) sugieren que los Dioses y héroes nórdicos solían mantener relaciones homosexuales, lo que podría indicar que la Escandinavia vikinga precristiana podía ser más tolerante.


¡Hasta pronto!






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